|
Hace muchos años llegué a los Estados Unidos procedente de Colombia.
Había dejado atrás una corta vida, una carrera universitaria, mi pequeña hija y el resto de la familia, venía a probar suerte, en mi valija solo traía $ 21 dólares y un libro de Gabriel García Márquez; esas eran todas mis pertenencias.
Todo era nuevo para mí: el idioma, el sistema, el país, el galán que a partir de entonces sería mi esposo, y toda la vida por delante para hacer algo con ella.
Me abrumaba el desconcierto. Llegué a principios de un noviembre, así que la navidad que estaba a la vuelta de la esquina me recibió con los brazos abiertos. Quizás eso disminuyó mi gran tristeza.
Si hay una época bonita en los Estados Unidos esta es la navideña.
Me llamaban poderosamente la atención las decoraciones navideñas, tanto externas como dentro de las casas.
Rápidamente me di cuenta que la gente en Los Estados Unidos encaminaba mucho presupuesto a las decoraciones de Diciembre.
Se volvían locos decorando sus casas, algunas personas quizás lo hacían en exceso.
Uno de los símbolos más importantes asociados a la navidad son los árboles navideños, en esto los americanos si despliegan un verdadero catálogo completo de ocurrencias para crear los más originales.
Desde un comienzo quedé fascinada con la variedad, y como estaba recién llegada me impactaban más. Cada año mi pasatiempo favorito es descubrir nuevos e interesantes árboles navideños por donde voy. Es más, por muchos años el mío era uno blanco con todos los adornos en tonos turquesa que es mi color favorito.
Cuando recién llegué disponía de mucho tiempo libre y aprovechando que tenía una biblioteca y conservatorio de música cerca pues iba con frecuencia a leer. Ahí encontré un árbol bastante grande, era musical y tocaba varias melodías famosas relacionadas con la navidad.
Sus adornos eran violines, trompetas y guitarras, todas en tono dorado. También había partituras de música en papel blanco pero lo curioso era que parecía que hubiesen sido descartadas y tiradas a un cesto de basura y que posteriormente alguien las hubiera recuperado para lucirlas en el árbol. El conjunto era fuera de serie, todos esos elementos combinados daban un árbol muy particular y vistoso y más aún en un conservatorio de música.
Años más tarde volví por el sitio en navidad y el mismo árbol seguía ahí. Pregunté porque las partituras estaban como desechadas y alguien me explico que eran todas las posibles canciones que un compositor descarta antes de crear un tema HIT. La explicación me satisfizo.
En los primeros años en este país, también vi uno que se quedaría para siempre en mi memoria, lo encontré en una lavandería de ropa, en la cual te prestan el servicio para lavado y secado en máquinas que trabajan con monedas, pues tenían un pequeño árbol con ropita de santa Claus, era un árbol sencillo con unas cuantas prendas colgadas en una cuerda para secar ropa, que se sujetaban precisamente con un gancho de lavandería, para que el viento no se la lleve. La cuerda le daba la vuelta al arbolito y eso era su único adorno.
A mí siempre me han gustado las cosas pequeñas, miniaturas para ser más exacta, toqué la textura de la ropita y me di cuenta que eran de tela, se podía apreciar un gorro, la chaqueta de santa, las botas, bufanda, guantes, algunas de ellas eran hechas de lana, novedosísimo para mí.
Así me la he ido pasando por la vida, descubriendo arboles maravillosos, pero sucede que un día, revisando un catalogo de cosméticos de una prestigiosa firma americana, que también vende mercancía en general, una amiga me lo había dejado para que le hiciera algún pedido, me di cuenta de que ofrecían un set de ropita miniatura para Santa Claus y precisamente estaba colgada con ganchos para lavandería en una cuerda. ¡¡¡Pegué un salto hasta el techo de mi casa!!! Aquella imagen se me aparecía así de repente, me remonté 20 años atrás hacia aquel arbolito que un día había visto en una lavandería. Sin pérdida de tiempo llamé a mi amiga para ordenar muchos sets de esa ropita, pues tenía la loca idea de hacer un arbolito a mi manera, como el que yo había visto un día.
Mi amiga se apareció con una triste noticia y un juego de ropita un poco viejo y empolvado, diciendo que ahí estaba el único juego que existía, que era parte de la sala de exhibición de la firma, se lo habían dado como premio de consolación, pues las existencias se habían agotado en la navidad pasada.
Que noticia más triste e imprevista, conservé el jueguito de ropa en mi cartera, y comencé a comentar con todo el mundo el suceso. Soy modista amateur, y hasta pensaba que podía hacer esos vestiditos, pero la falta de tiempo para entregarme a esta tarea me quito la idea de la mente.
Los sábados, suelo terminar la venta a la 1:00pm, pues el edificio donde vendo mis flores cierra a esa hora. Ya estaba recogiendo lo que me había sobrado, cuando llegó una clienta que conozco hace varios años, con la cual he cultivado una bonita amistad, siempre iba a comprar, pero hacia meses que no la veía. Me dijo que había aceptado una posición que había vacante en una empresa que se dedicaba a elaborar vestiditos de fantasía por encargo para muñecas.
Quuuuuuuuuueeeee ¡¡¡queeeeeeeeeeeeee!!!
Dios mío, la providencia actuaba a favor de la gente buena me dije, en seguida le expuse el proyecto que se me acababa de ocurrir, ya se imaginaran que consistía en que ella elaborara todo el ajuar de Santa Claus para que adornara el árbol de navidad que tenia entre ceja y ceja hacía muchos años.
No tuve más que mostrarle la cuerda con unos tres vestiditos que tenía en mi cartera, el resto corrió por cuenta de ella. Hizo suyo este proyecto, no solo copio los vestiditos que ya veía de los que yo tenía, sino que inventó otros tantos, hizo hasta calzoncillos de Santa, piyamas, gorros, guantes, bufandas, camisitas, overoles, orejeras, la chaqueta de Santa Claus en dos colores, chalecos, hasta medias pantalón para Santa confeccionó. En poco tiempo me entregó como 300 piezas del guardarropa de este famoso personaje, con dedicación los puse en una cuerda comprada para el efecto, sujetados con ganchos de lavandería y pegados con pegante de manualidades.
Ahora la idea era construir un árbol de navidad. Yo tenía el mío, que era blanco, con accesorios azules, y ahora necesitaba accesorios verdes y rojos, que contrastara con la ropa miniatura. Me fue difícil conseguir artículos para vestir un árbol de navidad, pues era pleno verano.
Visité almacenes, les comentaba de mi proyecto, les rogaba que buscaran en sus inventarios los artículos para vestir un árbol de navidad, les pedía a mis amigos que me prestaran adornos rojos y verdes, señores que no hice para hacer un árbol de navidad en pleno verano, pero lo conseguí.
Una de mis amigas, me prestó muchos adornitos de su propio árbol que guardaba en una bodega, a donde fuimos por ellos.
Bueno, echando mano de lo que tenia, elaboré fuera de temporada un árbol de navidad que en mi opinión quedó de concurso.
Ahora necesitaba plasmarlo en imágenes, con mi fotógrafo de confianza hice una cita para la sección, se extrañó de qué se trataba de un árbol de navidad, pero indicó que si era fuera de su estudio, la sección costaba casi el doble. Que inconveniente, pues quedé en llevarlo a su estudio. Con tan mala suerte que cuando llegué él no se encontraba, había ido a atender compromisos de última hora.
Con el árbol en mí van y en el único día libre que tengo me fui desilusionada. ¿Qué hacer? Se me ocurrió parar en un almacén que vende vestidos para novia, pues me imaginé que algún fotógrafo debían de conocer ahí, y efectivamente me dieron la tarjeta de uno al cual llamé con la esperanza de que sin cita previa me atendiera para una sección de fotos de un árbol de navidad en pleno agosto.
No sólo estaba disponible, sino que asombrado colaboró para tomar las fotos que ustedes están viendo en esta historia. Una vez más yo me salía con la mía. Con una sonrisa de oreja a oreja me fui a mi casa a desarmar nuevamente el árbol para lucirlo en navidad.
Con esta historia amigos míos inicié esta gran aventura conocida como Fanny Flowers Historias de una Vendedora de Flores a mediados de noviembre del año 2008. Con esta historia debuté, algunos de ustedes la conocieron originalmente, hoy he hecho una adaptación para esta navidad, y déjenme decirles los aplausos no se hicieron esperar. Y no solo eso, a lo largo del año, en época muy distante a la navidad y cuando consulto las estadísticas de mi página con admiración descubro algunos motores de búsqueda que lectores ponen como: Ropita Miniatura para Santa Claus, lo cual los ha llevado a esta singular historia, para mi sorpresa una de las más leídas, ahora la vuelvo a compartir contigo querido lector.
NO QUIERO PERDER NUNCA LA CAPACIDAD DE FANTASIA QUE TENGO, NO QUIERO EL FALLECIMIENTO DE LA NIÑA QUE LLEVO DENTRO
Fanny Flowers
|